Todos hemos tenido alguna vez una persona de transición. A veces varias.
A veces lo es a sabiendas suya. O nuestra. O de ninguno. O de ambos.
A veces somos conscientes de que esa persona ha estado ahí durante un cambio, una transformación, un proceso. Y a veces lo impulsa. Lo facilita. O puede incluso ser la causa por la que empieza.