He vivido tantas vidas que alguno podría decir que ya he vivido, que ya he tenido suficiente que se acaba aquí.
Y a la vez he avanzado o hecho tan poco que alguno podría decir que no he hecho nada. Que para qué vivir tanto.
Y ese alguno soy yo.
Y es que eso es lo único que he hecho: vivir. Sin frutos, sin resultados, sin cerrar ciclos.
No he avanzado, sino que parece que cada vez retrocedo más.
En lugar de crecer cada vez me hago más pequeña.