Un autobús en marcha. 15,07 horas. Un día cuya fecha no importa. Yo y mi sombra. Un autobús abarrotado. Yo y mis pensamientos. Yo y mi reconciliación con el transporte público...
Monté en el autobús, pasé la tarjeta por el lector y me dirigí al final del mismo, a buscar un asiento libre.